lunes, 24 de junio de 2013

Un puto full

Apenas él le miraba las fichas, a ella se le agolpaba el párpado y caían en miradas, en salvajes exámenes, en suspiros exasperantes. Cada vez que él procuraba sacarle las fichas, se enredaba en un movimiento quejumbroso y tenía que ponerse de cara al poniente, sintiendo cómo poco a poco las cartas se daban, se iban juntando, sumándose, hasta quedar tendidas como el mantel de paño que al que se le han dejado caer unos pisapapeles de amianto. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se aflojaba las manos, consintiendo en que él aproximara suavemente su hocico. Apenas se medían, algo como un tornado los separaba, los iluminaba y engalanaba, de pronto era el flop, las malditas cartas de los mazos, las fichas perdidas de las luces, los sinsabores del entorno en una mano millonaria. ¡All in! ¡All in!Subidos a la cresta del poker, se sentía levitar, caer, rodar. Temblaba el párpado, se vencían los tics, y todo se resolvía en un profundo segundo, en cartas de dos palos, en un full house casi cruel que los condenaba hasta el límite de la próxima partida.

Lucas Regolo.

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